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Verifactu se retrasa a 2028, ¿y ahora qué?

16 de octubre de 2026

Durante meses, muchas empresas habían marcado 2027 en rojo. Había que revisar el programa de facturación, entender qué era Verifactu y decidir si convenía cambiar de herramienta antes de que llegara la fecha límite. Ahora Hacienda ha anunciado un nuevo movimiento del calendario y la reacción más natural es pensar que todo eso puede esperar.

El 5 de octubre de 2026, el Ministerio de Hacienda comunicó su previsión de aplazar hasta octubre de 2028 las obligaciones pendientes relacionadas con los sistemas informáticos de facturación. La intención es coordinarlas con el calendario de la factura electrónica obligatoria. La Agencia Tributaria ya recoge este anuncio en su espacio dedicado a los SIF y VERI*FACTU.

A primera vista parece una razón perfecta para parar cualquier proyecto de adaptación. Si queda más tiempo, ¿por qué contratar ahora una implantación de Holded o cambiar la forma en la que factura la empresa?

La respuesta depende menos de Verifactu de lo que parece. Si el único problema era llegar a una fecha, la urgencia ha cambiado. Si el problema era que la facturación estaba fragmentada, era manual o dependía de procesos poco claros, ese problema sigue exactamente donde estaba.

Ganamos tiempo para hacer bien una transición que muchas empresas iban a tener que abordar con prisas.

Qué ha cambiado con Verifactu

Aquí hay un matiz importante. A fecha de este artículo, el aplazamiento a octubre de 2028 ha sido anunciado por Hacienda, pero todavía está pendiente de la modificación normativa que lo formalice.

Importante sobre el aplazamiento

La propia Agencia Tributaria presenta el cambio como una previsión de ampliación. Mientras esa modificación no se publique, la información vigente sigue situando la adaptación antes del 1 de enero de 2027 para contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y antes del 1 de julio de 2027 para el resto de obligados.

El nuevo horizonte anunciado tiene lógica porque se acerca al calendario de la factura electrónica entre empresas y profesionales. Tras la entrada en vigor de la Orden HAC/1028/2026, la factura electrónica obligatoria será exigible desde el 6 de octubre de 2027 para quienes superen los 8 millones de euros de volumen de operaciones y desde el 6 de octubre de 2028 para el resto de empresarios y profesionales.

Por tanto, la dirección del cambio no desaparece. Lo que se está intentando evitar es que una pyme adapte su sistema de facturación para un calendario y, poco después, tenga que afrontar otro proyecto tecnológico para la factura electrónica.

Para muchas empresas, preparar ambas transformaciones desde una misma herramienta puede ser bastante más razonable que tratarlas como dos problemas separados.

La idea clave

Se mueve la fecha, no la necesidad de modernizar la facturación.

Ya no se trata de contratar un servicio porque “llega Verifactu”, sino de decidir cómo aprovechar este margen para mejorar ahora un proceso que la empresa utiliza todos los días.

El aplazamiento no arregla una facturación desordenada

Una empresa puede tener dos años más de margen y seguir perdiendo las mismas horas cada semana. Presupuestos en un sitio, facturas en otro, clientes duplicados, cobros pendientes que se revisan a mano y hojas de cálculo que solo entiende una persona del equipo. Ninguno de esos problemas depende de cuándo entre en vigor Verifactu.

Por eso la pregunta útil no es únicamente “¿cuándo será obligatorio?”. También conviene preguntarse cuánto trabajo manual existe hoy y qué información está repartida entre herramientas que no se hablan.

En nuestro artículo sobre qué puede centralizar Holded en una pyme explicamos precisamente ese punto. Facturación, clientes, proyectos, inventario y otros procesos pueden compartir información dentro de un mismo entorno cuando la implantación está bien planteada.

Si ya estabas valorando una migración porque la gestión se había quedado pequeña, el cambio de fecha puede ser una oportunidad para hacerla con más margen. Posponer el proyecto únicamente porque Verifactu se retrasa puede significar mantener durante dos años problemas que ya podrías resolver.

Por qué sigue teniendo sentido implantar Holded ahora

La parte interesante de una consultoría e implantación de Holded no debería ser simplemente activar una opción de Verifactu.

Una implantación empieza por entender cómo trabaja la empresa y decidir qué merece la pena trasladar, configurar o automatizar. La herramienta es el medio. El objetivo es que facturar, cobrar, consultar información o seguir a un cliente resulte más sencillo.

Ordenar la información

Revisar clientes, productos, NIF y otros datos antes de importarlos evita trasladar duplicidades y errores al nuevo sistema.

Configurar correctamente

Series, impuestos, permisos, plantillas e integraciones pueden prepararse pensando en cómo trabaja realmente la empresa.

Probar y formar

Tener más margen permite validar casos reales y formar al equipo antes de depender completamente del nuevo sistema.

Eso implica revisar datos antes de importarlos, ordenar clientes y productos, configurar series, impuestos, permisos y plantillas, y comprobar cómo se conectará la facturación con otros procesos.

Si además existen ecommerce, CRM, hojas de cálculo o herramientas de reporting, es el momento de decidir qué integraciones tienen sentido y cuáles solo añadirían complejidad.

Con una fecha límite encima, todo eso tiende a comprimirse. Se migra deprisa, se replica la estructura antigua y el equipo aprende mientras ya está facturando.

Con más margen se puede trabajar por fases. Primero se limpia la información, después se configura el entorno, se prueba con casos reales y finalmente se forma a las personas que van a utilizarlo.

El beneficio de hacerlo ahora no es poder decir que “ya cumples con 2028”. Es empezar a aprovechar antes una herramienta que puede reducir tareas repetitivas, evitar duplicidades y dar más visibilidad sobre el negocio.

La fecha de Verifactu deja así de ser el único argumento para avanzar. La implantación puede empezar a generar valor mucho antes de que llegue la obligación definitiva.

Más tiempo para migrar, probar y formar sin urgencias

Las migraciones suelen revelar problemas que antes pasaban desapercibidos. Un mismo cliente creado tres veces, productos con nombres diferentes, NIF incompletos, series antiguas o datos que llevan años acumulándose sin que nadie tenga claro si siguen siendo necesarios.

Copiar todo eso tal cual a una herramienta nueva no es una transformación digital. Es trasladar el desorden.

El nuevo margen permite revisar esa información con calma. También permite probar qué ocurre en situaciones menos habituales antes de que sean urgentes. Abonos, rectificaciones, facturas recurrentes, distintos tipos impositivos, permisos por usuario o flujos de aprobación son buenos ejemplos de cosas que conviene validar antes de que todo el equipo dependa del sistema.

Y queda la parte que muchas implantaciones subestiman, la formación. Una plataforma puede estar técnicamente bien configurada y fracasar porque cada persona la utiliza de una manera.

Formar al equipo, documentar las decisiones y resolver dudas durante las primeras semanas es lo que convierte una configuración en una herramienta de trabajo real.

El verdadero valor del aplazamiento

Ahora hay tiempo para implantar mejor, no para implantar peor más tarde.

La diferencia parece pequeña, pero en proyectos de gestión empresarial suele ser la que separa una herramienta que se adopta de otra que termina abandonada.

Verifactu y factura electrónica se acercan, pero no son lo mismo

Diferencias entre Verifactu y factura electrónica

Verifactu y la factura electrónica suelen aparecer en la misma conversación, pero responden a obligaciones diferentes.

Verifactu

El Reglamento de los sistemas informáticos de facturación establece requisitos sobre cómo deben generarse y conservarse los registros de facturación.

Software y registros de facturación

Factura electrónica

Regula, entre otras cuestiones, la emisión y el intercambio electrónico de facturas entre empresarios y profesionales.

Intercambio de facturas entre empresas

Están relacionados y sus calendarios se acercan, pero no son la misma obligación.

Esto importa a la hora de elegir software y contratar una implantación. Prepararse únicamente para una casilla concreta de Verifactu puede quedarse corto si después la empresa tiene que revisar otra vez todo el circuito de facturación para la factura electrónica.

El enfoque más lógico es pensar en el proceso completo y elegir una solución que pueda evolucionar con ambos cambios, además de resultar útil en el trabajo cotidiano.

Entonces, ¿por qué seguir con la implantación si ahora hay más tiempo?

Porque el aplazamiento cambia la urgencia, pero no elimina el trabajo que hay detrás de una buena adaptación. De hecho, disponer de más margen permite abordar la implantación de una forma mucho más ordenada.

Más margen

Implantar con menos riesgo

✓ Migrar y limpiar la información con calma.

✓ Configurar series, impuestos y permisos correctamente.

✓ Probar casos reales antes de depender del sistema.

✓ Resolver incidencias sin una fecha límite encima.

Desde ahora

Empezar a obtener beneficios

✓ Reducir tareas manuales y duplicidades.

✓ Centralizar facturación y datos de clientes.

✓ Integrar herramientas que hoy trabajan por separado.

✓ Formar al equipo antes de que llegue la obligación.

El aplazamiento no hace menos útil la implantación. Permite realizarla con más tiempo y empezar a aprovechar sus ventajas antes de que vuelva la presión normativa.

Si el proyecto incluye ordenar la facturación, migrar información, automatizar tareas, integrar herramientas o formar al equipo, su valor sigue intacto. De hecho, el tiempo extra permite hacer ese trabajo con menos riesgo y probar el sistema antes de que la obligación normativa vuelva a estar cerca.

Una cosa es cuándo será obligatorio cumplir con Verifactu y otra cuándo merece la pena mejorar la gestión de tu empresa. La primera depende del calendario normativo. La segunda depende de cuánto tiempo, errores y trabajo manual te esté costando hoy tu forma de facturar.

Especialistas Web

Aprovechar el aplazamiento para hacerlo mejor

Podemos revisar tu situación actual, configurar Holded, preparar la migración, conectar las herramientas necesarias y formar al equipo.

Si llegaste a nosotros por Verifactu, el aplazamiento nos da la oportunidad de plantear una implantación con menos prisa, mejor preparada y con utilidad desde el primer día.

Preguntas frecuentes sobre el retraso de Verifactu

¿Se ha retrasado Verifactu hasta 2028?

Hacienda anunció el 5 de octubre de 2026 su previsión de llevar hasta octubre de 2028 las obligaciones pendientes de los sistemas informáticos de facturación. A fecha de este artículo, el cambio todavía debe formalizarse mediante la correspondiente modificación normativa.

¿Qué fechas de Verifactu siguen vigentes ahora mismo?

Mientras no se publique la modificación anunciada, la Agencia Tributaria sigue recogiendo como plazos antes del 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y antes del 1 de julio de 2027 para el resto de obligados. Conviene comprobar el calendario oficial antes de tomar decisiones definitivas.

¿Merece la pena adaptar la facturación si hay más tiempo?

Sí, especialmente cuando la adaptación también resuelve problemas actuales. Si permite centralizar información, reducir tareas manuales, limpiar datos o mejorar el control de cobros y clientes, el beneficio aparece mucho antes de que Verifactu sea obligatorio.

¿Verifactu y factura electrónica son lo mismo?

No. Están relacionados con la digitalización de la facturación, pero regulan aspectos distintos. El nuevo escenario busca acercar sus calendarios para que empresas y profesionales no tengan que afrontar dos adaptaciones tecnológicas muy próximas.

¿Sigue teniendo sentido implantar Holded si Verifactu se retrasa?

Sí. Una implantación no consiste únicamente en preparar Verifactu. Puede incluir migración, configuración, integraciones, automatización y formación. El aplazamiento permite realizar todo ese trabajo con más margen, probar el sistema y empezar a aprovechar sus ventajas antes de que llegue la obligación.

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